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Amy, maldita Amy

Derechos de la imagen BBC

Con las ganancias de la publicidad de Diez a Uno, una integrante y un exintegrante de este blog irán a cubrir el Austin City Limits Festival al estado de la estrella solitaria a mediados de septiembre. Muchas bandas tocarán por allá y lo menos que podemos hacer es traerles una buena cobertura. Pero, para nuestra desgracia, en ella no estará incluida Amy Winehouse como originalmente era el plan, ya que la cantante se encuentra en rehabilitación por sus problemas en el consumo de drogas, por lo que tuvo que cancelar su gira por Estados Unidos. Ojalá por lo menos en su lugar metan algo chidito.

Archivado bajo:Amy Winehouse, Austin City Limits

Stronger than her…

Por Claudia
(gracias por la colaboración)


En el meollo de un escenario musical vasto pero a ratos estéril, ya cualquiera tiene lugar pero no todos tienen talento. Lo que ahora está en juego para la música popular es la trascendencia, hacerse un hueco en la memoria histórica. Y quizá tenemos la historia tan en las narices que nos es difícil mirar hacia delante.

Está en el aire la convicción de no apostar por nadie en el terreno musical porque, en efecto, no todo está bien hecho, vivimos momentos desechables; estamos plagados de one hit wonders. Sin embargo, en medio de este escenario devastado por tanta posmodernidad está una inglesa que resulta ser una pantera al lado de las gatitas (como Lilly Allen) que la escena Indie ha alcahueteado.

Lilly Allen y Amy Winehouse comparten a Mark Ronson como productor, la diferencia es que, con un timbre mucho más seductor y un estilo muy bien trabajado, la segunda sí merece tener el lugar que se está ganando. Suena a las grandes ligas, a aquellas voces virtuosas que nunca más volvimos a escuchar. Parece que sus discos los toca un fonógrafo en pleno siglo XXI. Aun así, no es un reciclaje sonoro; es, en resumen, una reinterpretación, una apropiación del sonido exquisito de las madres de la música contemporánea aplicado a la actualidad. Aquella candidez se funde ahora con la agresividad, se le perdió la inocencia a la tremenda voz que tiene esta mujer.

Amy Winehouse es la nueva femme fatale, es osada, comprometidamente desconsiderada y desafanada, eso se refleja en su aspecto y en la atmósfera de su música, desde el color de su voz pasando por sus letras que hablan con desvergüenza de autodeterminación. Estos son los nuevos bríos de la música popular: letras sólidas, intrépidas; melodías complejas ejecutadas por una voz nostálgica pero vanguardista. Sabe de arreglos, sabe de música, sabe lo que esta haciendo. Es pura fuerza endometrial, sin gritos ni pretensiones.

Señoras y señores, sean testigos del nacimiento de una verdadera Diva.


Archivado bajo:Amy Winehouse, colaboradores esporádicos, invitados