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Banda del mes: Descartes a Kant

Por Gerardo

Descartes a Kant

Descartes a Kant es una agrupación originaria de Guadalajara, la cual ha ido ganando poco a poco adeptos en todo México gracias a su fresca propuesta musical y a su único estilo, meramente experimental.

Desde sus inicios la agrupación dio de que hablar, al manejar una concepción musical diferente a la predominante en Guadalajara y el resto del país. Gracias a la difusión musical de la que fueron presa, consiguieron captar la atención de mucha gente y, por ende, llegó el éxito mucho antes de lo esperado. Compartieron escenario con Yo La Tengo en el Festival Internacional Sonorama (llevado a cabo en Guadalajara), fungieron como teloneros de Sonic Youth y Yeah Yeah Yeahs, y grabaron Paper Dolls a finales del 2006, disponible en tiendas desde febrero del año pasado, disco que permitió que su música fuera difundida en mayor cantidad, lo cual arrojó solamente críticas positivas.

Recientemente compartieron el escenario con Explosions in the Sky en Guadalajara y formaron parte del cartel del Corona Music Fest 2007, evento que constituyó para la agrupación un logro digno de ser resaltado, pues nunca antes habían participado en un festival masivo.

Para comprender un poco más acerca de la agrupación, sus influencias y su historia me dispuse a realizar una entrevista, la cual comparto con todos ustedes.

Antes que nada, muchas gracias por haber accedido a realizar la entrevista. Debo comenzar por una pregunta que muchos se hacen: ¿por qué eligieron como nombre Descartes a Kant? ¿Qué factores influyeron en la elección de ese nombre?

La idea era adoptar un nombre que sonara a un libro, película u obra, pero menos a nombre de banda. Descartes a Kant es el nombre que lleva el periodo de la filosofía moderna en el cual el pensamiento clásico se va quedando atrás e inicia otro modelo del pensamiento. Es el punto en que inicia el grupo a tocar esta especie de música en Guadalajara; como se puede notar, nos sentimos identificados con esta analogía, por lo cual nos encantó el nombre y decidimos adoptarlo.

¿Qué artistas son su máxima influencia a la hora de componer?

No pensamos en grupos específicamente, sino más bien en “formas musicales” Pensamos más en emociones recurrentes que en artistas. Sitios sonoros en donde nuestros mensajes cobren vida propia.

Han compartido escenario con Sonic Youth, Yo La Tengo, Explosions in the Sky y otros artistas de talla internacional. ¿Con cual de ellos creen haber vivido su mejor experiencia como teloneros?

Cada uno tiene su magia, su momento (un instante congelado siempre) y nuestra trayectoria ha sido como ir de graduación en graduación hasta llegar al magisterio…¡pero Sonic Youth fue un verdadero orgasmo!

¿Consideran que existe actualmente un boom musical en Guadalajara? ¿Por qué?

Definitivamente, aunque no creo que se trate de un boom musical como tal, es decir, Guadalajara siempre ha producido bandas con una calidad y estilo muy particular, lo que sucede ahora (a lo que se le podría llamar boom) es que los medios empiezan a voltear hacia nosotros como ha sucedido anteriormente en distintos lugares de la República, la diferencia de Guadalajara respecto al boom de otras ciudades (como Monterrey o el D.F.) es que tanto tiempo sin ser observados por los medios nos permitió desarrollar una diversidad de géneros que no necesariamente describen un solo tipo de sonido, así es como puedes encontrar propuestas de todo tipo y mucha calidad.

¿Cuál es su opinión acerca de la difusión y comercialización de la música por internet? ¿A ustedes les parece bien que su disco (Paper Dolls) pueda ser descargado gratis en diversos blogs?

Creemos que es inevitable. En este punto en el que la industria musical está tan avanzada (al igual que las nuevas tecnologías como el internet) ya no puedes pelear contra la accesibilidad que tiene todo el material. No es lo ideal, pero a la gente parece no importarle el dilema moral; lo que esperamos es que después no se quejen de por qué no hay buena música en el país, o por qué las disqueras no apoyan a las bandas. Si no apoyamos a las disqueras independientes no habrá solvencia para apoyar proyectos independientes o, en su defecto, proyectos que no cumplen con los requerimientos de un perfil mainstream. Y esto no solo aplica en la música sino en todas las aéreas de arte.

¿Cómo definirían su estilo musical?

En lo personal, lo he catalogado ya no tanto por estilo musical ya que
pienso que ha rebasado toda etiqueta, siento que su tipificación es el reflejo
de la sociedad en la era extrema…sonido psicotogeno (sic) es mi definición, ya que
esto emula e imita la locura, o en su defecto la produce,

El arte de Paper Dolls es muy creativo. ¿Cómo surgió la idea de poder recortar la ropa y “vestir” a los miembros de Descartes a Kant?

Surgió en gran medida por diversos factores: recordar la década de los 50, que en el grupo hay mujeres, el querer que Paper Dolls permitiera a las personas interactuar… era más fácil entretener a los niños, pues las actividades eran pocas comparándolas con la actualidad. Creímos que era una excelente idea lo del vestuario porque el que comprara el disco se llevaría la sorpresa de que en el arte también habría qué hacer para entretenerse. Además, por medio del arte del disco podríamos darle un golpe a la piratería, pues el disco pirata no contendría el arte (que es una parte esencial de éste).

¿A qué agrupaciones mexicanas admiran? ¿Por qué?

Muchísimas, hay un boom de nuevos talentos nacionales que demuestran que los patrones de la industria musical están a punto de evolucionar en México hacia un estilo particular y desinhibido. Algunas de esas agrupaciones son Selma, Dragon, Sutra, Clon Dementto, Gogo frenesí, tres colores, Troker, Le Butcheretes, Hello Seahorse, Underpops, Austin Tv, Hong Kong Blood Opera, X=r7, Cosmopolitan, Maniqui Lazer, Fucking Burritos, Quiero Club, Ca5, Sapho… son una infinidad, y todos son géneros distintos.

¿Ya se encuentran trabajando en un nuevo disco?

Sí, estamos componiendo; pero a su vez es difícil tener el tiempo que deseáramos para eso, ya que con la promoción de este disco aun seguimos ocupados. ¡¡Pero pinta para ser algo muy maquiavélico jojojo!!

¿Hay algo que le quieran decir al público mexicano?

Gracias por dejar que sus oídos se arriesguen a escuchar, analizar y aceptar el trabajo que, fuera de sonidos convencionales y comercialmente digeribles, se esta haciendo en nuestro país, y en todos los lugares de nuestro globalizado mundo… la música no tiene fronteras, ¿porque nosotros habríamos de engancharnos en la cuestión de los prejuicios?

Por último, ¿qué consejo le dan a todas las bandas que tratan de tener un lugar en la escena independiente mexicana?

¡RESISTENCIA, VIVA LA RESISTENCIA!
Coraje y pasión ilimitados, autocritica y disciplina.

Descartes a Kant, Dolls.

Archivado bajo:Gerardo, banda del mes, descartes a kant, entrevista

Y para este fin de semana, 10:1 recomienda:

Nuestra banda del mes, Sour Soul; tiene una presentación en el Carlos’ n Charlie’s mañana a las nueve de la noche.

Aquí Frantic, la beatlosa canción con la que Sour Soul se juega su carta de presentación:

Aquí la mejor canción de una banda mexicana que he oído en mucho tiempo:
Trying to Make a Living out of Rock and Roll

http://myspace.com/soursoulme

Archivado bajo:banda del mes, sour soul

Sour Soul

Por Alejandro

Me encuentro en un lugar de la colonia Hipódromo Condesa llamado La Bodega, ubicado en una de las múltiples glorietas de ese curioso circuito llamado Ámsterdam. Realmente no estoy en La Bodega, sino en un salón ubicado en el segundo piso que recibe el nombre de El Bataclán. No sólo piso terrenos de desconocidos, sino que me ubico en un pequeño mundo dentro de otro mundo; lo alternativo dentro de lo alternativo, que irónicamente y por las leyes de la lógica, termina siendo algo conocido y con lo que podemos identificarnos. He venido al Bataclán a escuchar rock, no metalcore, indie ni garage, sino sencillamente rock.

El tono del escenario es de un retro kitsch que no termina de ser inocente ni cínico, muy en sintonía con el nombre de la banda, Sour Soul. Marco –el vocalista, y junto con Juan Rafael co-demiurgo de la banda – sale sin mucho alboroto con la cabeza gacha y se sienta con su cítara en un tapete. Comienza a tocar un ritmo repetitivo –me pregunto si eso será lo que llaman raga- sin muchas florituras pero que suena bastante bien. Un chico –que después me enteré, se llama Javier- acompaña ahora con las congas. Se incorporan Juan en la guitarra y David en la batería. Los jóvenes músicos tienen algo más de veinte años. Hasta ahora todo pende de un hilo, podría estar presenciando la epítome de la pretensión o un elegante proemio. En estos casos –y como debería ser siempre que se trata de música- el oído es quien tiene la última palabra.

El terreno tiene sus peligros. Si el sonido es simple y agradable, lo aparatoso del comienzo podría parecer superficial, pero si se inclina demasiado hacia lo complejo podría terminar por no ser inteligible, al menos para lo que imagino que será el target de la banda. A fin de cuentas todo se inclina hacia lo bueno. Juan –entrenado en guitarra clásica– refrena su virtuosismo para tocar una figura hipnótica con ingeniosas variaciones. Cuando la canción llega a su clímax, tras largas repeticiones y variaciones, la canción ya tiene varios tintes atonales. Debo confesar que esta parte me encantó; más por feeling que por contenido, me recordó un poquito ese disco instrumental de Café Tacvba donde Joselo se la pasa repitiendo riffs agudos y adictivos con su Telecaster.

La función continúa. Sour Soul canta predominantemente en inglés, una posibilidad que se antoja desde el nombre, pero que no deja de sorprender. Tras décadas de chauvinismo rockil en Latinoamérica parece que no hay peor herejía que cantar en la lengua de Dylan (Thomas, o Bob, da igual), sin embargo no está de más recordar que el mismo Lora –antes de todas estas mamadas de rock en tu idioma– dio un espectáculo bilingüe en Avándaro.

El sonido de Sour Soul es difícil de describir. En sus momentos más “progresivos” siento que me encuentro frente al nuevo Real de Catorce, en los coros más pegajosos que estoy escuchando tal cual rock de los sesenta. Uno no tarda mucho en darse cuenta que estos músicos no crecieron –como yo- escuchando a los Smashing Pumpkins y a Radiohead, sino a King Crimson y a los Beatles. Como sea, el balance es más que bueno.

David le pega bien a los tambores, aunque podría ser más variado en su dinámica, pues da la sensación de que toca todo el tiempo con intensidad máxima. Las aportaciones de Javier son medidas y justas; a veces está en la sutileza de un multiinstrumentista el hacer que un arreglo cuaje –una empresa difícil, para mí imposible en mis sesiones sabatinas de músico aficionado–. Marco canta muy bien, al grado que delata sus estudios; otra herejía dentro del rock mexicano, que en la última década ha ido desapareciendo por el surgimiento de las distintas academias que ofrecen licenciaturas en música popular. También toca el bajo como los hombres: cuatro cuerdas y sin plumilla. Le comenté a alguien que lo hacía muy bien, tanto en técnica como en creatividad, pero me dijeron que por humildad no se considera a sí mismo bajista más que de manera accidental. Allá él. Respecto a Juan ya he hablado un poco de su estilo en la guitarra, pero falta mencionar que la tercer parte del tiempo toca el banjo, no tanto al estilo country sino más bien irlandés.

El público abarrotado en el pequeño foro –si quitamos a los representantes de disqueras- era más joven que yo; por lo escuchado a la salida, la mayoría estudiantes universitarios de carreras bohemias; chicas que les gritaban a los músicos, sus novios celosos o amigos acompañantes que todavía no aprenden que “el amigo” siempre va a ser “el amigo”. La relación de la banda con el público se puede calificar de transparente a pesar de los efectos dramáticos (pipas, columnas giratorias psicodélicas e indumentaria china); de vez en cuando platicando detalles sobre las canciones o la banda sin el menor atisbo de afectación.

Salgo contento de haber roto la promesa que me hice hace poco de no volver jamás a un bar de la Condesa. Quizá salí sintiéndome un poco viejo, a mis veinticinco años, porque a pesar de la corta distancia que me separa en tiempo de Sour Soul y su público, yo no pertenezco realmente a esa generación de iPods y myspace que ya no busca pertenecer al “sistema” o ser de la “resistencia”, sino simplemente hacer lo que le da la gana.

SOUR SOUL MYSPACE.

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¿Propuestas para banda del mes?
Escribe a diezaunoatgmail.

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