Rod Stewart en el Auditorio Nacional, 29 de marzo
Por Yugus
Archivado bajo:Conciertos, colaboradores esporádicos
Abril 1, 2008 • 1:23 pm 0
Rod Stewart en el Auditorio Nacional, 29 de marzo
Por Yugus
Archivado bajo:Conciertos, colaboradores esporádicos
Marzo 8, 2008 • 9:56 am 0
Por Jaime Sala
Spacehog fue una de esas bandas de mitades de los noventa que no lograron hacer la transición al nuevo milenio. Quizá haya una cierta nobleza en ser uno de esos tesoros ocultos, con la maldición para quien los conoce que no logra comunicar a nadie su hallazgo. Espero romper aquí esa maldición y que este trozo de nostalgia, como la espada del augurio, los haga a ustedes ver más allá de lo evidente.
Muchos considerarán a la banda un one hit wonder por In he Meantime (una canción simplona pero hermosa, por cierto), pero en esa misma ópera prima llamada Resident Alien hay grandes cosas. Se trata de un disco conceptual más en torno a los viajes espaciales, Ziggy y las arañas de marte, guiño guiño, sin embargo resulta más fresco que desgastante.
Por una parte sí es simplemente una banda “alternativa” más de las que surgieron masivamente cuando las disqueras se dieron cuenta de que la música más redituable en aquél momento era la no-comercial (el mismo fenómeno lo vemos hoy con todo lo “indie”) ; sin embargo, el sonido es único. Para empezar, la voz de Anthony Langdon (feliz esposo de Liv Tyler) tiene un sello inconfundible, con la fortuna además de que si no está musicalmente entrenada al menos se escucha como si lo estuviera, dándose el lujo de muchas bufonerías como cantar a cada rato con falsete. Entre guitarras acústicas, sonidos electrónicos y voces en segundo plano, los tracks logran ese efecto de que uno está escuchando algo único y perfecto y no simplemente una interpretación. Canciones como I am the Last Dictator y We are Never Coming Down relevan lo sombrío de la ciencia ficción. Eso sí, hay que reconocer que es un disco con altos y bajos, y que los bajos muchas veces están por debajo de lo que uno esperaría de los hermanos Langdon.
Sin embargo, no es de Resident Alien de lo que quiero hablar, sino del segundo disco, The Chinese Album. Los hermanos Langdon, contra toda lógica, se aventaron a hacer su segundo disco cuasi-experimental (al grado que la primera canción es un loop electrónico que desentona -y encanta- por completo).
No se entienda aquí experimental como ese lujo de diva que se pueden dar algunos (como Lou Reed o Anal Cunt) de grabar música ininteligible. Estas son canciones que se pueden cantar y tocar, pero jamás se podrían encasillar. En general el disco -con banjo eléctrico, sampleos electrónicos, moog, vocoders, piano con efecto de chorus- produce incomodiad y alegría, como una chica que sale a la calle desaliñada porque está guapa y lo sabe.
Lucy Lost Her Shoe y Skylark hacen gala de un sonido beatlesco retorcido. ¿Baladas irónicas, inocencia perdida y recuperada? No lo sé, mientras tanto otros temas se limitan a ser canciones melancólicas más dentro del género del pop (como Almond Kisses, con Michael Stipe). Otras como Sand in Your Eyes y I am Anonymous son raras, muy raras, y extrañamente pegajosas.
Otra también algo oscura pero tirándole más hacia el rock es Mungo City. Un ritmo básico de blues, el ya mencionado banjo eléctrico, con una temática antiutópica al mejor estilo orwelliano anunciada por voces robóticas. “Mungo city, where are you, you make us grey while your skies are blue. Mungo city in the sky, keeps a watchful eye“. Otro gran ejemplo de lo que hace Spacehog es Carry on, una canción que no termina de ser rara ni normal, y que pasa como canción noventera de batalla hasta que uno se detiene a escucharla.
Estoy seguro que no es un disco para todos, y ni siquiera estoy seguro de que sea objetivamente bueno, pero lo único que puedo decir es que es absolutamente necesario escucharlo. Después de todo, si se pudiera comunicar su encanto no sería una joya desconocida (como era nuestra premisa) sino simplemente un clásico.
El siguiente y último disco de Spacehog -The Hogeyssey- tristemente no es demasiado bueno. Hacer el tema de 2001 (Also spracht Zarathustra, de R. Strauss) en versión Spacehog fue un detalle simpático, pero el disco no termina de dar el golpe. Ninguna canción es demasiado mala, pero realmente no hay cohesión, y pocas son memorables. Eso sí, dos grandes canciones, Be my Jupiter’s Moon, y la mejor de todo el disco, I Want to Live; pero dos canciones por buenas que sean no bastan para redimir (el precio de) un álbum.
Los dejo con el album chino.
Archivado bajo:colaboradores esporádicos, spacehog
Febrero 29, 2008 • 1:35 pm 0
Por Maya Gabriela
Sin embargo, el punto culminante de la noche donde llegamos a la completa euforia , aquel momento en que las primeras estrofas de una canción borraron la barrera del tiempo que separaba a los cientos de espectadores de diversas edades y nacionalidades, fue al escuchar Like a Rolling Stone, una experiencia indescriptible para quienes lo presenciamos. Bob Dylan reta al tiempo, evoluciona y crece, sigue nadando contra la corriente… with no direction home.
Archivado bajo:Bob Dylan, Conciertos, colaboradores esporádicos
Febrero 27, 2008 • 1:45 am 0
¡Por Mario Flores!
Aquel que diga que la juventud rockera es lenta y no se pone las pilas para trabajar, es porque no ha sido requerido para reseñar un concierto en 10:1 un Lunes, para descubrir que alguien ya reseñó el concierto al día siguiente.
Aunque me siento olvidado y no quiero interferir con la reseña de Paranoideo, no estoy dispuesto a dejar pasar la oportunidad de escribir una celebración del 24 de febrero, Día Mexicano del (sic) Iron Maiden. ¿Puedo, Paranoideo?
El domingo pasado tuvimos, a mi parecer, el quinto mayor evento en la historia del metal en la real y salsera Ciudad de México; siendo el primero los cinco legendarios conciertos de Metallica en el Palacio de los Deportes, el segundo el de Guns & Roses en el tour Use Your Illusion del que aún habla el primo loco que vive en la unidad Cabildo González de metro Potrero, el tercero el concierto-combo que dieron los ya mencionados Metallica con Pantera y Monster Magnet a finales de la década pasada, y el cuarto cuando el bajista de Chorizo Nuclear se lanzó a la multitud en el Foro Ilícito de Peleas de Perros el Mike y aterrizó de pompas encima del cuello de un Caguamón de Indio.
Que una banda más vieja que el más viejo de los colaboradores de 10:1 o la edad combinada de los dos más jóvenes haya tenido un lleno total en el foro más grande de la segunda ciudad más grande del mundo en plena cuesta de Enero que en México dura cinco meses, es prueba indiscutible de la majestuosidad de la Bestia.
Que hoy haya escuchado un coche a alta velocidad con The Number of the Beast a todo volumen indica que la ciudad quedó bien contenta con el concierto.
Que de mi experiencia personal desprenda verdades absolutas sólo demuestra que El Estado Soy Yo.
Que en 50,000 personas sólo hubiera 2.25 mamacitas atestigua al nulo impacto del metal en la población mamacita mundial y explica tanta muchacha encuerada en las portadas de Manowar, quienes intentan de alguna forma mitigar el déficit mamacital en nuestro amado género musical.
Que el respetable no dejara escuchar a la banda tocar, entre tanto OE OE OEEE, OEE… y México, México, rarará, pus me hizo enojar. Que la gente abucheara el nombre de cada país latinoamericano que Bruce Dickinson comentó que visitarían después de México me puso los pelos de punta del miedo (y no a la oscuridad).
Que me ponga fresa ante las actitudes antisociales de un público metalero es muy fresa.
¿Que hayamos escuchado Aces High, 2 Minutes 2 Midnight, Revelations (espantosa por donde se le vea), The Trooper, Wasted Years (demoledora), The Number of the Beast (calibre chingatumadre), Can I Play With Madness, Rhyme of the Ancient Mariner (larga y hermosa, como una sueca), Powerslave, Heaven Can Wait (víctima de una trágica falla de sonido), Run To The Hills (crowd favorite), Fear of the Dark (obligatoria), Iron Maiden, Moonchild, The Clairvoyant y Hallowed Be Thy Name (más grande que la vida) en un solo concierto? No tiene precio.
Que… vengan de nuevo, por favor. Si hay fans, y bien.
Les dejo una ilustración mía, The Trooper de Chapultepec, que se quedó a la mitad porque al final no la quiso la revista Chilango (maldigo tu nombre, Bob Dylan).
Archivado bajo:Conciertos, colaboradores esporádicos, iron maiden
Febrero 26, 2008 • 10:54 am 0
Por Paranoideo
Ante mas de 50 000 personas, Iron Maiden abrió con Aces High, pero hasta The Trooper el público se entregó. Y vaya que la banda hacia lo propio. La escenografía fue la misma que han estado usando en lugares mas pequeños y que en el Foro Sol se vio particularmente… pequeña.
El sonido fue un factor que le dio en la madre a todo. Por momentos saturado, luego de la nada subían el volumen unos instantes y luego volvía a bajar. Al menos en General B, el sonido se escuchó feo.
El setlist no estuvo mal. Quizá la única queja sería el hecho de que tocaran Fear Of The Dark, que desencaja en el concepto que la gira actual. Se supone que sólo abarcaría canciones de hasta el séptimo hijo… Pero bueno, creo que a nadie le importó el detalle.
En fin, el sonido malo, la presentación no tanto. Faltó un poco de pirotecnia y una producción más digna de una banda tan grande, ni modo. Mis momentos favoritos: The Trooper y Run to the Hills. Y mi rola de la noche, Rime of the ancient mariner.
Setlist:
Aces High
Two minutes to midnight
Revelations
The trooper
Wasted years
The number of the beast
Can I play with madness
Rime of the ancient mariner
Powerslave
Heaven can wait
Run to the hills
Fear of the dark
Iron Maiden
Moonchild
The clairvoyant
Hallowed be thy name
Archivado bajo:Conciertos, colaboradores esporádicos, iron maiden
Noviembre 23, 2007 • 12:24 am 0
Por Verde
Mientras que el próximo album de Weezer se sigue cocinando, el vocalista y líder de la banda, Rivers Cuomo, revela detalles de su proyecto solista. Titulado ‘Alone – The Home Records of Rivers Cuomo’ y editado por Geffen Records, el disco estará disponible a partir del 17 de diciembre. Los 18 tracks incluirán temas de Weezer (Pinkerton de Black Hole) además de nuevas versiones de Buddy Holly.
1. Ooh
2. The World We Love So Much (Gregg Alexander cover)
3. Lemonade
4. The Bomb
5. Buddy Holly
6. Chess
7. Longtime Sunshine
8. Blast Off!
9. Who You Callin’ Bitch?
10. Wanda (You’re My Only Love)
11. Dude We’re Finally Landing
12. Superfriend
13. Lover In The Snow
14. Crazy One
15. This Is The Way
16. Little Diane
17. I Wish You Had An Axe Guitar
18. I Was Made For You
Archivado bajo:Noticias, Weezer, colaboradores esporádicos
Octubre 2, 2007 • 12:18 am 0
Por Alejandro
Me encuentro en un lugar de la colonia Hipódromo Condesa llamado La Bodega, ubicado en una de las múltiples glorietas de ese curioso circuito llamado Ámsterdam. Realmente no estoy en La Bodega, sino en un salón ubicado en el segundo piso que recibe el nombre de El Bataclán. No sólo piso terrenos de desconocidos, sino que me ubico en un pequeño mundo dentro de otro mundo; lo alternativo dentro de lo alternativo, que irónicamente y por las leyes de la lógica, termina siendo algo conocido y con lo que podemos identificarnos. He venido al Bataclán a escuchar rock, no metalcore, indie ni garage, sino sencillamente rock.
El tono del escenario es de un retro kitsch que no termina de ser inocente ni cínico, muy en sintonía con el nombre de la banda, Sour Soul. Marco –el vocalista, y junto con Juan Rafael co-demiurgo de la banda – sale sin mucho alboroto con la cabeza gacha y se sienta con su cítara en un tapete. Comienza a tocar un ritmo repetitivo –me pregunto si eso será lo que llaman raga- sin muchas florituras pero que suena bastante bien. Un chico –que después me enteré, se llama Javier- acompaña ahora con las congas. Se incorporan Juan en la guitarra y David en la batería. Los jóvenes músicos tienen algo más de veinte años. Hasta ahora todo pende de un hilo, podría estar presenciando la epítome de la pretensión o un elegante proemio. En estos casos –y como debería ser siempre que se trata de música- el oído es quien tiene la última palabra.
El terreno tiene sus peligros. Si el sonido es simple y agradable, lo aparatoso del comienzo podría parecer superficial, pero si se inclina demasiado hacia lo complejo podría terminar por no ser inteligible, al menos para lo que imagino que será el target de la banda. A fin de cuentas todo se inclina hacia lo bueno. Juan –entrenado en guitarra clásica– refrena su virtuosismo para tocar una figura hipnótica con ingeniosas variaciones. Cuando la canción llega a su clímax, tras largas repeticiones y variaciones, la canción ya tiene varios tintes atonales. Debo confesar que esta parte me encantó; más por feeling que por contenido, me recordó un poquito ese disco instrumental de Café Tacvba donde Joselo se la pasa repitiendo riffs agudos y adictivos con su Telecaster.
La función continúa. Sour Soul canta predominantemente en inglés, una posibilidad que se antoja desde el nombre, pero que no deja de sorprender. Tras décadas de chauvinismo rockil en Latinoamérica parece que no hay peor herejía que cantar en la lengua de Dylan (Thomas, o Bob, da igual), sin embargo no está de más recordar que el mismo Lora –antes de todas estas mamadas de rock en tu idioma– dio un espectáculo bilingüe en Avándaro.
El sonido de Sour Soul es difícil de describir. En sus momentos más “progresivos” siento que me encuentro frente al nuevo Real de Catorce, en los coros más pegajosos que estoy escuchando tal cual rock de los sesenta. Uno no tarda mucho en darse cuenta que estos músicos no crecieron –como yo- escuchando a los Smashing Pumpkins y a Radiohead, sino a King Crimson y a los Beatles. Como sea, el balance es más que bueno.
David le pega bien a los tambores, aunque podría ser más variado en su dinámica, pues da la sensación de que toca todo el tiempo con intensidad máxima. Las aportaciones de Javier son medidas y justas; a veces está en la sutileza de un multiinstrumentista el hacer que un arreglo cuaje –una empresa difícil, para mí imposible en mis sesiones sabatinas de músico aficionado–. Marco canta muy bien, al grado que delata sus estudios; otra herejía dentro del rock mexicano, que en la última década ha ido desapareciendo por el surgimiento de las distintas academias que ofrecen licenciaturas en música popular. También toca el bajo como los hombres: cuatro cuerdas y sin plumilla. Le comenté a alguien que lo hacía muy bien, tanto en técnica como en creatividad, pero me dijeron que por humildad no se considera a sí mismo bajista más que de manera accidental. Allá él. Respecto a Juan ya he hablado un poco de su estilo en la guitarra, pero falta mencionar que la tercer parte del tiempo toca el banjo, no tanto al estilo country sino más bien irlandés.
El público abarrotado en el pequeño foro –si quitamos a los representantes de disqueras- era más joven que yo; por lo escuchado a la salida, la mayoría estudiantes universitarios de carreras bohemias; chicas que les gritaban a los músicos, sus novios celosos o amigos acompañantes que todavía no aprenden que “el amigo” siempre va a ser “el amigo”. La relación de la banda con el público se puede calificar de transparente a pesar de los efectos dramáticos (pipas, columnas giratorias psicodélicas e indumentaria china); de vez en cuando platicando detalles sobre las canciones o la banda sin el menor atisbo de afectación.
Salgo contento de haber roto la promesa que me hice hace poco de no volver jamás a un bar de la Condesa. Quizá salí sintiéndome un poco viejo, a mis veinticinco años, porque a pesar de la corta distancia que me separa en tiempo de Sour Soul y su público, yo no pertenezco realmente a esa generación de iPods y myspace que ya no busca pertenecer al “sistema” o ser de la “resistencia”, sino simplemente hacer lo que le da la gana.
——————————–
¿Propuestas para banda del mes?
Escribe a diezaunoatgmail.
Archivado bajo:banda del mes, colaboradores esporádicos, sour soul
Junio 15, 2007 • 2:20 am 0
Por Julio López, colaborador esporádico
Terminó el Festival Ollin Kan, un buen pretexto para chelear entre semana, navegar entre faunas chairas (plaqueta dixit) y, sobre todo, conocer de primera mano y gratuitamente propuestas musicales de diversos puntos del orbe.
La mayor parte de las bandas tuvieron muy buen nivel: gratas sorpresas fueron Pistolera (L.A) y Bnegao e os Seletores de Frecuencia (Rio de Janeiro). Muguruza y la Kinky Beat cumplieron expectativas. Mi recomendación es Boom Pam, banda israelí que roquea con ritmos balcánicos y mediterráneos. Les dejo el disco, y quien sepa hebreo, que nos diga cómo se llama.
Público… (D.F.)
Archivado bajo:Conciertos, colaboradores esporádicos, conciertos pachecones
Mayo 30, 2007 • 11:53 am 0
Por Claudia
(gracias por la colaboración)

Está en el aire la convicción de no apostar por nadie en el terreno musical porque, en efecto, no todo está bien hecho, vivimos momentos desechables; estamos plagados de one hit wonders. Sin embargo, en medio de este escenario devastado por tanta posmodernidad está una inglesa que resulta ser una pantera al lado de las gatitas (como Lilly Allen) que la escena Indie ha alcahueteado.
Lilly Allen y Amy Winehouse comparten a Mark Ronson como productor, la diferencia es que, con un timbre mucho más seductor y un estilo muy bien trabajado, la segunda sí merece tener el lugar que se está ganando. Suena a las grandes ligas, a aquellas voces virtuosas que nunca más volvimos a escuchar. Parece que sus discos los toca un fonógrafo en pleno siglo XXI. Aun así, no es un reciclaje sonoro; es, en resumen, una reinterpretación, una apropiación del sonido exquisito de las madres de la música contemporánea aplicado a la actualidad. Aquella candidez se funde ahora con la agresividad, se le perdió la inocencia a la tremenda voz que tiene esta mujer.
Amy Winehouse es la nueva femme fatale, es osada, comprometidamente desconsiderada y desafanada, eso se refleja en su aspecto y en la atmósfera de su música, desde el color de su voz pasando por sus letras que hablan con desvergüenza de autodeterminación. Estos son los nuevos bríos de la música popular: letras sólidas, intrépidas; melodías complejas ejecutadas por una voz nostálgica pero vanguardista. Sabe de arreglos, sabe de música, sabe lo que esta haciendo. Es pura fuerza endometrial, sin gritos ni pretensiones.
Señoras y señores, sean testigos del nacimiento de una verdadera Diva.
Archivado bajo:Amy Winehouse, colaboradores esporádicos, invitados
Mayo 16, 2007 • 12:00 am 0
por Zu
Con una edición de 5000 copias, este disco contenía muchos de los tracks que luego formarían parte de su debut con Astralwerks, aunque con una producción y arreglos diferentes. Además, dos canciones que ya no se incluirían en grabaciones posteriores: Days I had with you y Brave New World. La portada del disco fue hecha por uno de los miembros de Datarock, banda que vino al Mx Beat 07, justo unos días después de la presentación de los Kings en nuestro país. Sin más que decir, un disco que adoro y sé van a disfrutar.
Click en la imagen para descargar.
Kings of Convenience, Kings of Convenience. Kindercore Records (2000)
Archivado bajo:colaboradores esporádicos