R.E.M.
Por Emmanuel

El nuevo disco de R.E.M., Accelerate, ha sido aplaudido por la crítica como un regreso a la excelencia por parte del trío de Athens, Georgia. Por años habían divagado tras la pérdida de Bill Berry.
Accelerate puede ser, en efecto, un regreso. Sin embargo, es sólo un retorno menor a Monster y New Adventures in HI-FI, trabajos que ya comenzaban a mostrar el deterioro creativo de la banda.
La carrera de R.E.M. es tan compleja como es fundamental conocerla íntegra. Podemos hablar de un antes y después de Out of Time, disco que los catapultaría a la fama radial. Debe considerarse que éste ya es un trabajo tardío de los sureños, y que detrás de él hay un cúmulo impresionante de música innovadora y vanguardista que cambió el mundo de la música.
Desde el extraño pop-folk distorsionado de su primer EP, Chronic Town, hasta los grandes himnos que se desprenderían de Green, R.E.M. sentó las bases para todo lo que hoy erróneamente conocemos como ‘indie’ – las letras intimistas, las vocales dulces, las guitarras melódicas y juguetonas (Peter Buck y Johnny Marr comparten este crédito de cada lado del océano), etc.
Éste R.E.M. es, en su mayoría, desconocido por las generaciones que hoy maman a tantas bandas acústicas y sentimentales.
De vez en cuando se escucha It’s The End of The World as We Know it, Stand, o The One I Love (grandes canciones en sí mismas), pero siempre ausentes están las obras maestras de Stipe y compañía: Driver 8, World Leader Pretend, You Are The Everything, So. Central Rain, 7 Chinese Brothers, Welcome to the Occupation, Fall On Me…
Incluso otras, de sus discos más exitosos, han quedado por siempre ocultas a la sombra de los sencillos. Entre ellas, Low, Belong, Country Feedback (la favorita de Michael Stipe), Try Not to Breathe, Nightswimming, Find The River, et al.
En todas estas canciones podemos encontrar, literalmente, la tierra fértil sobre la cual ha crecido la cosecha de nuevas bandas de pop alternativo. Son canciones folk, en esencia, pues hablan de la gente y de los paisajes del sur de los Estados Unidos con sus campos vastos y vida tranquila/silvestre. En la luz de estas joyas están los comentarios políticos y la melancolía nocturna de romances inocentes.
Accelerate pasará desapercibido por una generación que ya ve a R.E.M. como una reliquia de la música (Losing My Religión se oye en Universal Stereo, no chinguen). Sin embargo, el espíritu de la banda se mantiene vivo en cada mandolina de Beirut y cada balada sinfónica del Arcade Fire, en cada arreglo de guitarra de Johnny Greenwood y cada coro pegajoso de Peter, Bjorn & John, en las comedias surrealistas de Of Montreal —¡también son de Athens!— y en las delicadas composiciones de Jens Lekman.
Si no se ven disuadidos a comprar, o mínimo escuchar el nuevo disco, no los culpamos. A cambio, les regalamos una selección única de Diez a Uno para conocer el lado más hermoso de la banda. Tal vez los que tengamos que regresar un poco somos nosotros…