Aunque el rock y luego el punk se hayan inventado en Estados Unidos, las GRANDES bandas siempre han salido del Reino Unido. Y como los ingleses no son nada especiales, siempre se tienen que estar peleando por saber quienes son los más chingones. A mediados de los noventa, varios grupos se peleaban el título (en realidad el segundo puesto: nadie superaba o superará a Radiohead). En esta esquina, Oasis; en esta otra, Blur, por allá Suede se aburre como ostra.
En medio de esta lucha estúpida de egos, la mejor banda pasaba desapercibida por completo. Tal vez debido a la simpleza engañosa de su nombre: James.
¿James Quién? James a secas. James es lo único que necesitas saber. El Everyman, que le dicen. Para entonces ya tenían una carrera de diez años, historia parecida a Pulp que después de muchos discos por fin lograron el estatus de estrellas con su Different Class. James lo lograría con Laid, ese disco donde todos salían comiendo bananas vestidos de mujer en la portada. Ustedes recordarán ese gran video titulado igual, donde los inglesitos salían disfrazados de amas de casa, con máscaras teatrales y subtítulos irónicos. Además de esa rola, sólo She’s a Star saldría en la rotación de MTV y no culparía a toda una generación por pensar que James son un one-hit-wonder. No los culparía, pero si les daría un zape y les quemaría unos buenos discos recopilatorios de esta banda, porque tienen que escucharlos bien.
Justo antes de Laid, la banda de Manchester había grabado un disco muy extraño llamado Wah-Wah con el maestrísimo Brian Eno. Trabajar con ese señor es ser bendecido por la Divina Providencia, como bien lo sabe U2. Su toque puede catapultar a cualquier banda hacia el límite creativo y así le pasó a James. Después de esa producción y hasta que se desintegraron fueron para arriba sin freno, y como Ícaro, tocaron el sol y sus alas se quemaron.
Y es que James es de niveles mitológicos, épicos. Su fuerte era escribir himnos más grandes que ellos mismos. Laid es el mejor himno a la melancolía amorosa, Say Something al silencio incómodo, Ring the Bells al ateísmo liberador, Someone’s Got It In For Me al arrepentimiento golpeador, Sit Down a la empatía, Sometimes al Diluvio redentor y Getting Away With It a la vida misma, tan llena de errores.
Para aquellos que gustan carnita y sustancia en su música, James es una parada obligatoria. Un colectivo de virtuosos que no le debían nada a nadie, lidereados por uno de los vocalistas más letrados, carismáticos y hermosos de todos los tiempos. Les recomiendo todos los discos posteriores a 1993: Laid, Whiplash, Millionaires, Pleased to Meet You y su concierto de despedida: Getting Away With It. Mientras Damon Albarn y los Gallagher se jalaban las trenzas, Tim Booth y compañía estaban ocupados siendo maravillosos.
Hace unas semanas Diez a Uno dejó para descargar el Best Of…. Es un buen punto para comenzar a disfrutar a una banda tan grande y tristemente poco valorada. En lo que baja, les dejo el video de una de mis canciones favoritas, Ring the Bells:
“When you let me fall
Grew my own wings
Now I’m as tall as the sky
When you let me drown
Grew gills and fins
Now I’m as deep as the sea
When you let me die
My spirit’s free
There’s nothing challenging me!”